La ciudad de Alcalá de Henares, cuna de Miguel de Cervantes, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 2 de diciembre de 1998, en reconocimiento a que Alcalá fue la primera ciudad universitaria del mundo planificada como tal. Esta declaración de la UNESCO se refiere no solamente al patrimonio histórico-monumental de Alcalá, sino a la trascendente significación cultural que tuvo la ciudad desde que el Cardenal Cisneros fundó la Universidad Complutense en 1499. En su declaración, la UNESCO hace mención expresa a la Universidad y al recinto histórico de Alcalá de Henares, un conjunto urbano que se desarrolló a partir de la Edad Media y en el que convivían judíos, musulmanes y cristianos en la tolerancia. El texto refundado en la declaración de Kioto por el que la UNESCO declaró a Alcalá patrimonio de la Humanidad es el siguiente: Que este bien sea inscrito en la lista del Patrimonio mundial sobre la base de los criterios II, IV y VI: Criterio II. Alcalá de Henares fue la primera ciudad concebida y construida únicamente en tanto que sede de una universidad, habiendo de servir de modelo a otros centros de erudición en Europa y las Américas. Criterio IV. El concepto de ciudad ideal, la ciudad de Dios (Civitas Dei), fue por primera vez llevada a la práctica en Alcalá de Henares, desde donde se expandió ampliamente en el mundo entero. Criterio VI. La contribución de Alcalá de Henares al desarrollo intelectual del humanismo, se expresa por su materialización del concepto de Civitas Dei, por los avances lingüísticos que en ella tuvieron lugar, especialmente en lo que concierne a la definición de la lengua española, y por la obra maestra de su más ilustre hijo. Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote.