El padre de la II República

Manuel Azaña Díaz nació en Alcalá de Henares en 1880. Estudió en el Colegio Complutense, en el Instituto Cisneros y en los Agustinos de El Escorial. Licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza en 1897, se doctoró en 1900. En 1909 ingresó como funcionario en la Dirección General de los Registros y del Notariado. En 1911 viaja a París. Colabora en los diarios ‘El Imparcial’ y ‘El Sol’. Dirigió las revistas ‘La Pluma’ y ‘España’ entre 1920 y 1924. Fue secretario del Ateneo de Madrid (1913-1920) y Presidente en 1930. En 1926 fundó Acción Republicana, perseguido por la Dictadura de Primo de Rivera.

Formó parte del Comité Revolucionario (1930), que contribuyó a la instauración de la II República, en cuyo gobierno provisional ocupó la cartera de Guerra primero y la Presidencia después. Las elecciones a Cortes Constituyentes en Junio de 1931, le confirmaron como Jefe del Ejecutivo, puesto del que dimitirá en Septiembre de 1933.

En Abril de 1934, ya en la oposición, consiguió la unidad republicana con los partidos de Marcelino Domingo y Santiago Casares Quiroga, dando lugar a Izquierda Republicana, organización política de la que fue elegido Presidente. En Octubre del mismo año fue detenido bajo la falsa acusación de estar implicado en los sucesos revolucionarios de Asturias y Cataluña. Cumplió su condena a bordo del destructor ‘Sánchez Barcáiztegui’, anclado en el puerto de Barcelona. Tras su liberación en Enero de 1935 inició una campaña política que dio lugar a la creación del Frente Popular, coalición que obtuvo la victoria en las elecciones de Febrero de 1936. En Mayo de aquel año fue elegido Presidente de la República, cargo que ocupó durante la guerra civil que sufrió España durante los años 1936-1939.

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Falleció en Montauban en Francia, tras una larga enfermedad, el 3 de Noviembre de 1940, tras haberse exiliado durante las postrimerías de la guerra. Fue enterrado dos días después y a pesar de sus deseos, la bandera tricolor republicana no cubrió su féretro, puesto que no fue autorizada y hubo de sustituirse por la bandera francesa.

Relevante escritor y periodista, fue premio nacional de literatura en 1926, por su obra ‘Vida de Juan Valera‘. La otra gran faceta de su personalidad pertenece a su actividad como orador. Sus discursos eran considerados como aconte-cimientos nacionales, como en el caso del famoso discurso en campo de Comillas en Madrid, el 20 de octubre de 1935.