‘La Doctora de Alcalá’

María Isidra Quintana de Guzmán y la Cerda, hija de Diego de Guzmán, conde de Oñate, y de María Isidra de la Cerda, condesa de Paredes, nació en Madrid el 31 de octubre de 1768. En 1803 se casó con Rafael Alonso de Sousa, marqués de Guadalcazar e Hinojares, con quien se trasladó a Córdoba y murió dos años después.

Por su rango, María Isidra vivía muy cerca de Carlos III, quien le había cobrado, desde niña, singular cariño; quizá no le desagradase tampoco, a este monarca, por aquello de que nunca amarga un dulce, y de que las lisonjas raras veces molestan, encumbrar oficial y académicamente a una muchacha, cuyo vivo ingenio le deparaba las flores de los más rendidos ditirambos.

El hecho es que Carlos III quiso ver a María Isidra académica, que para ello era preciso que ésta se doctorase primero, y que por orden expresa del Rey (cual consta en una esquela de mano de Floridablanca, y en una reales cédulas) el Claustro de la Universidad de Alcalá examinó a tan peregrina joven, para ver “si la consideraba acreedora a la investidura de los grados de doctora en Filosofía y Letras Humanas”. Tras examinarse es nombrada doctora en un acto en el que se suprimió el abrazo que el rector y los doctores debían darle en señal de fraternidad , se supone que por motivos de ‘decencia’.