El alma del siglo XIX alcalaíno

D. Juan José de Lecanda y Salbidegoitia, se ordenó en 1877 y ejerció como párroco hasta 1882 en que llegó al Oratorio de San Felipe Neri. Inmediatamente se compenetró con la Ciudad y fue el alma de ella: asesoró en restauraciones, fue guía de documentación fotográfica, participó en toda conmemoración, frenó demoliciones como la de la Puerta de Madrid, y organizó la gran Exposición de Arte de 1926. Aquí recibió a su amigo Unamuno y en Alcalá esta enterrado desde 1949 según fue su deseo.