De una sencilla arquitectura de ladrillo, sobre el arco de medio punto se encuentra una hornacina con la figura del santo titular y escudos del arzobispo fundador.

Lo mandó construir el Cardenal Sandoval – en el escudo colocado bajo la hornacina – en 1618 con el fin de sustituir a la Puerta de Burgos, que había quedado encerrada en el convento de las Bernardas y comunica la salida del casco antiguo por  la plaza de las Bernardas con la Vía Compluntense y al parque O’Donell.