Es la prolongación de la calle Mayor. Recibe este nombre por la gran cantidad de talleres de imprenta que se instalaron en sus alrededores a partir del S. XVI. En uno de esos talleres se imprimió la primera edición, en 1585, de ‘La Galatea’ de Miguel de Cervantes.

Al final de la calle Libreros se situaba la antigua puerta de Guadalajara, una de las puertas más importantes del amurallado medieval. A partir de 1559, fecha en que entraron en la ciudad las reliquias de los Santos Justo y Pastor, pasó a denominarse puerta de los Mártires. El monumento fue demolido a finales del siglo XIX para ampliar el acesso a la ciudad.

A partir del siglo XVI en esta calle se instalaron importantes instituciones universitarias como el Colegio de los Verdes o de Santa Catalina Mártir, el de León, el Colegio Máximo de la Compañía de Jesús (actual Facultad de Derecho) y el Colegio del Rey (sede del Instituto Cervantes desde 1991).

Asimismo, dentro de la calle Libreros se encuentra la bella Parroquia de Santa María, de la que destaca su fastuosa fachada de granito en la que se aposentan cuatro esculturas realizadas por el artista portugués Pereira en 1624. En su interior llama la atención el retablo, obra del hermano Francisco Bautista, y las pinturas de la bóveda situada en la capilla de las Santas Formas.

En 2019 se completó la peatonalización actual de esta calle, haciéndola más accesible al peatón.