El rey Sancho IV de Castilla decidió ubicar en el año 1293 una las primeras universidades medievales (en la época denominadas Estudios Generales) en este carismático enclave. De esta forma, Alcalá se convirtió en la tercera ciudad universitaria de toda España, con más de ocho siglos de tradición, después de Palencia, Salamanca y Toledo. El cardenal Cisneros las transformaría en 1499 en la actual Universidad de Alcalá.

Dentro de la Plaza de la Victoria se encuentra el Antiguo Colegio de Los Mininos de San Francisco de Paula, de Santa Ana o de La Victoria que fue construido por el secretario de Felipe II, Bartolomé de Santoyo, quien le bautizó Santa Ana por su mujer. En 1836 fue desamortizado y pasó a ser un hospital y farmacia militar. Ya en 1980 se convertiría en la actual Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Alcalá.

Durante el paseo por la Plaza de la Victoria destaca la belleza de la portada renacentista del Antiguo Colegio de Las Santas Justa y Rufina o Casa de los Lizana. Asimismo, llama la atención la casa que fue residencia de Diego de Torres de la Caballería, personaje que gestionó la consecución del título de Ciudad para Alcalá concedido en 1687.

Otro de los edificios emblemáticos lo constituye el Antiguo Colegio de Infantes de Los Santos Justo y Pastor o de ‘Los seises’, situado junto a la Ermita de Santa Lucía, donde antiguamente residían de manera interna los niños del coro.