Cuenta con un pequeño museo de arte sacro de singular interés. Entre sus tallas barrocas se encuentran un San Antonio y un San Francisco de escuela granadina.

El conjunto conventual de San Felipe Neri, promovido en 1694 por el obispo Martín Bonilla, alberga a la única congregación regular masculina que queda en la ciudad.

La fachada de la iglesia se abre a la plaza del Padre Lecanda, uno de los sacerdotes más recordados de la congregación y amigo personal de Miguel de Unamuno. Durante sus estancias en Alcalá, el religioso se instaló en el Oratorio.

En el interior del convento, de gran sencillez, destaca la escalera principal, presidida por un lienzo de la Inmaculada de Pereda.

En los últimos años se han llevado a cabo obras de rehabilitación y se ha instalado en su interior un Museo de Arte Sacro que alberga una importante colección de pinturas de los siglos XVII y XVIII. Entre sus tallas barrocas se encuentran un San Antonio y un San Francisco de la escuela granadina.